Los adultos mayores tienen un alto riesgo de sufrir una fractura de cadera, principalmente debido a condiciones como la osteoporosis, que debilita los huesos, y la pérdida de equilibrio, que aumenta la probabilidad de caídas. Además, el uso de ciertos medicamentos puede afectar la fortaleza ósea y muscular, incrementando aún más el riesgo. En cualquier caso, una fractura de cadera en el adulto mayor consiste en la rotura del cuarto superior del fémur, incluyendo la cabeza femoral. La gravedad de la lesión depende de la fuerza del impacto, la altura de la caída, la superficie sobre la que aterriza la persona, la vestimenta y otros factores, como la edad, que pueden influir en el daño a los tejidos blandos y al hueso. (Boston Medical Group, 2024)
Cabe mencionar que las caídas no son las únicas culpables de fracturas de cadera, pues algunos golpes, que no implican caída, en el costado de la cadera pueden derivar en una fractura.
¿Cómo tratar una fractura de cadera en el adulto mayor?
Lamentablemente, el tratamiento principal para una fractura de cadera en el adulto mayor es la cirugía, ya sea para reparar o reemplazar la articulación. En casos excepcionales, los profesionales de la salud pueden optar por un enfoque distinto, generalmente cuando el paciente es de edad muy avanzada y presenta un alto riesgo de no sobrevivir a la anestesia o de no poder recuperarse adecuadamente.
Además, la cirugía ayuda a reducir complicaciones derivadas de la inmovilidad prolongada. De hecho, en la mayoría de los casos, permite que la persona pueda caminar con ayuda de un andador apenas uno o dos días después de la intervención, dependiendo de su condición física. Asimismo, es fundamental iniciar la terapia física lo antes posible tras la operación para favorecer una mejor recuperación. (Compagne Danielle, 2022)
Es importante destacar que hasta un 30 % de los casos de fractura de cadera en el adulto mayor pueden derivar en el fallecimiento del paciente durante el primer año. Sin embargo, incluso cuando no es letal (como ocurre en la mayoría de los casos), esta lesión sigue teniendo consecuencias devastadoras. La fractura de cadera suele estar asociada a la pérdida de independencia, así como a importantes secuelas físicas y emocionales que afectan significativamente la calidad de vida del paciente.
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¿Qué pasa si no se realiza la cirugía?
Tras una fractura de cadera en el adulto mayor, se produce una alteración significativa en la anatomía del miembro afectado. En la mayoría de los casos, la extremidad inferior queda en una posición de rotación externa y con un notable acortamiento, una condición que no puede revertirse sin intervención quirúrgica.
A largo plazo, la falta de tratamiento quirúrgico puede derivar en dolor crónico, deformidad persistente y, con frecuencia, en la no consolidación del hueso, una complicación conocida como pseudoartrosis. Estas secuelas provocan una incapacidad permanente para la marcha y una pérdida irreversible de la funcionalidad del paciente.
Por ello, ante una fractura de cadera, la mejor opción es la cirugía para reducir y estabilizar la fractura, seguida de una movilización temprana del paciente. La intervención debe realizarse lo antes posible, garantizando previamente una adecuada estabilización del estado general del paciente. (Quirónsalud, 2020)
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Prevención es la clave para evitar la fractura de cadera en el adulto mayor
Para prevenir fracturas de cadera en personas mayores, es fundamental mantener una vida físicamente activa, ya que el ejercicio fortalece los músculos, huesos y articulaciones. Actividades como yoga o pilates también son recomendables, ya que mejoran el equilibrio y reducen el riesgo de caídas.
Además, es importante revisar el hogar para eliminar posibles peligros, como alfombras sueltas o muebles a la altura de la cadera que puedan provocar tropiezos. Si la persona tiene dificultades para caminar, el uso de un andador o bastón dentro de casa es esencial para su seguridad.
El calzado también juega un papel clave. Se recomienda utilizar zapatos adecuados incluso dentro del hogar y procurar mantener las manos libres al desplazarse para evitar accidentes. (NIH,2023)
Para quienes presentan problemas de marcha, osteoporosis u otras condiciones que afecten el equilibrio, una medida adicional de protección es el uso de protectores de cadera, como Kader Plus, que ha demostrado reducir el riesgo de fractura de cadera por caídas hasta en un 60 %. Este dispositivo es discreto, no se nota bajo la ropa y ofrece una protección extra, especialmente en personas más vulnerables.
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