Al llegar a la vejez, cada vez es más común que los exámenes arrojen déficit de ciertos tipos de vitaminas y minerales, ya que el cuerpo puede reducir su capacidad para absorberlos o, simplemente, no se consumen las cantidades de alimentos necesarias para alcanzar los niveles adecuados. Incluso hay medicamentos que afectan directamente la absorción de nutrientes, y en una edad avanzada es común consumir más de un medicamento.
Los déficits de vitaminas más común en personas mayores son:
Viatmina D: Se obtiene por medio de la exposición solar, ya que el cuerpo la produce. Su deficiencia puede tener implicaciones en la salud ósea y muscular.
Vitamina B12: Muchas personas tienen dificultades para absorberla. Se encuentra especialmente en alimentos como hígado de res, riñones, atún, lácteos y huevo.
Vitamina C: Fortalece el sistema inmune y ayuda a la cicatrización. Se encuentra principalmente en frutas y verduras frescas, como los cítricos, los pimentones, las hojas verdes y el brócoli.
Vitaminas A, E y complejo B: Las vitaminas A y E son antioxidantes y ayudan a proteger las células del envejecimiento. El complejo B (B1, B2, B6, entre otras) favorece el metabolismo y la función cerebral. Todas pueden verse reducidas por dietas monótonas o por problemas de absorción.
Cabe mencionar que un déficit de vitaminas en personas mayores puede favorecer la aparición de problemas cognitivos, así como cansancio y fatiga excesivos, piel seca e infecciones recurrentes, ya que el cuerpo no cuenta con las herramientas necesarias para combatir virus y bacterias.
Ante la ausencia de una dieta que supla las necesidades de una persona mayor, suele pensarse que la mejor opción es recurrir a un suplemento multivitamínico. Si bien puede ser una alternativa, lo más recomendable es ajustar primero la alimentación.
Algunos de los riesgos son:
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Exceso y toxicidad: Tomar muchas vitaminas, como la A, la D o el hierro, puede hacer que se acumulen en el cuerpo y causar daño en órganos como el hígado.
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Interacción con medicamentos: Algunos suplementos pueden hacer que los medicamentos pierdan eficacia o provocar reacciones adversas.
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Falta de control: Algunos productos vendidos en línea no contienen los ingredientes que declara la etiqueta o incluyen sustancias no autorizadas.
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Malestar estomacal: Dosis elevadas pueden provocar diarrea, dolor de estómago o náuseas.
Lo mejor es consultar siempre con el médico, revisar las dosis y, de ser posible, contar con la opinión de un nutricionista especializado en personas mayores.
Lo invitamos a ver este video.

