Desde abril hasta septiembre de 2026, más de 3.920 colombianos participaron en la Encuesta Nacional de Edadismo, impulsada por la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa y el equipo de investigación de Longevidad Saludable. El estudio buscaba obtener cifras y datos sobre la discriminación por edad en Colombia.
Las preguntas fueron dirigidas a dos grupos: personas mayores de 60 años que han experimentado edadismo y personas más jóvenes con predisposición a ejercerlo.
Los datos destacan que quienes más sufren el edadismo son personas mayores con ingresos más bajos, solteras y con menor nivel educativo. De igual forma, se identificó que la discriminación por edad se experimenta con mayor frecuencia en Bogotá y la región Pacífica colombiana.
Otro hallazgo que ratificó este estudio es que las mujeres son más frecuentemente víctimas de la discriminación por edad.
También se determinó cierto grado de autoodiscriminación por edad, especialmente en sectores rurales de menores ingresos. Esta situación se presenta con mayor frecuencia en personas solteras o viudas. También, el estudio concluye que la discriminación por edad no es estática, sino que se intensifica progresivamente y convierte el envejecimiento en un factor de vulnerabilidad acumulativa. Esto quiere decir que, a mayor edad, puede aumentar la exposición al edadismo.
No obstante, el informe no es completamente concluyente: “No se puede concluir que haya altos niveles de edadismo, pero sí existen niveles que superan la media teórica en cuanto al edadismo en los servicios, uso de tecnologías y políticas del Estado dirigidas a esta población”, destaca el estudio.
Por otro lado, entre los hallazgos sobre las personas predispuestas a ejercer edadismo, se identificó que los hombres son más propensos a presentar este tipo de prejuicios. De igual forma, las personas con menor nivel educativo muestran una mayor predisposición al edadismo. También se determinó que quienes no tienen vinculación laboral, como las personas desempleadas o que trabajan en la informalidad, suelen presentar más actitudes edadistas. Esta tendencia también se observó entre las personas con menores ingresos.

Finalmente, el estudio concluyó que el edadismo funciona como un sesgo internalizado. Las víctimas a menudo asimilan y reproducen los mismos prejuicios estructurales que sufren.
Si bien este estudio no es concluyente, sí ofrece una perspectiva sobre la situación de Colombia en términos de discriminación por edad y puede servir como referencia para el diseño de futuras políticas públicas dirigidas a las personas mayores de 60 años.
Desde Saber Vivir nos unimos al llamado a reconocer y combatir la discriminación por edad. Promover una sociedad en la que las personas mayores reciban un trato digno, tengan oportunidades y conserven su autonomía es una responsabilidad de todos.
