La Organización Internacional del Trabajo reconoce el vínculo entre el trabajo doméstico y la economía del cuidado, una labor esencial que recae principalmente en las mujeres
El trabajo doméstico va más allá de las tareas de limpieza, lavado y preparación de alimentos. También incluye actividades de cuidado directo, como alimentar, vestir, acompañar y atender a personas mayores que necesitan apoyo para realizar sus actividades cotidianas.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoce la relación entre el trabajo doméstico y la economía del cuidado, dos ámbitos fundamentales para el bienestar de las familias y el funcionamiento de la sociedad.
En Colombia, esta relación tiene especial relevancia ante el crecimiento de la población mayor y la necesidad de garantizar condiciones dignas para quienes requieren asistencia, así como para las personas que asumen estas responsabilidades.
¿Qué relación existe entre el trabajo doméstico y el cuidado de las personas mayores?
El trabajo doméstico y la economía del cuidado comprenden actividades que permiten atender las necesidades básicas de las personas y mantener el bienestar dentro del hogar. Esta relación incluye tres grandes áreas:
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Cuidado directo: atención de personas mayores, niñas, niños y personas con enfermedades o necesidades de apoyo. Incluye actividades como la alimentación, el vestido, la higiene personal y el acompañamiento.

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Cuidado indirecto: labores de aseo, lavado, planchado y preparación de alimentos que contribuyen al bienestar de quienes viven en el hogar.

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Trabajo remunerado y no remunerado: estas tareas pueden estar a cargo de personas contratadas para prestar servicios domésticos o de familiares que asumen el cuidado sin recibir un pago.

En el caso de las personas mayores, estas actividades pueden representar un apoyo importante para conservar su autonomía, mantener sus rutinas y responder a sus necesidades cotidianas. Sin embargo, no todas requieren el mismo nivel de asistencia. Algunas necesitan ayuda con determinadas tareas, mientras que otras requieren supervisión o atención permanente.
El trabajo doméstico en cifras
Según cifras regionales citadas por la OIT, el 91 % de las personas que ejercen el trabajo doméstico en América Latina y el Caribe son mujeres. Además, el 72 % trabaja en condiciones de informalidad o sin acceso a un empleo formal.
La situación afecta principalmente a quienes cuidan a sus familiares sin recibir remuneración. En muchos hogares, las mujeres asumen buena parte de la atención de las personas mayores, además de sus responsabilidades laborales y personales. Esta distribución desigual puede generar sobrecarga física y emocional, especialmente cuando no existe una red de apoyo. De hecho, la Organización resalta que muchas de estas mujeres trabajan hasta 60 horas semanales en las labores del hogar y cuidado.
Es preciso recordar que el envejecimiento de la población plantea nuevos retos para las familias, las comunidades y los sistemas de protección social. A medida que aumenta la necesidad de apoyo para las actividades cotidianas, también crece la importancia de contar con personas cuidadoras preparadas.
Este reconocimiento también ayuda a diferenciar las tareas domésticas de las funciones que exigen conocimientos específicos en atención, movilización, administración de medicamentos o seguimiento de condiciones de salud. Estas últimas pueden requerir formación y apoyo de profesionales, según las necesidades de cada persona mayor.
Por eso, el cuidado no debe recaer exclusivamente en una persona ni depender únicamente de la capacidad económica de cada familia. Las redes de apoyo, los servicios especializados y las políticas públicas son fundamentales para distribuir estas responsabilidades de forma más equitativa.
Trabajo doméstico y cuidado en Colombia
Por su parte, como ejercicio reflexivo y de reconocimiento, el DANE y la ONG internacional Oxfam desarrollaron un simulador a través del cual se puede calcular el tiempo y el aporte que hacen las personas a su hogar y al país con el Trabajo Doméstico y de Cuidado que realizan cotidianamente sin remuneración.
Es una herramienta cultural pero sirve para darnos cuenta del impacto que tiene el trabajo doméstico y de cuidado en Colombia
Simulador Trabajo doméstico y de cuidado no remunerado
Fuentes:
