Los denominados “problemas de deglución o para deglutir” no son más que la dificultad para tragar o pasar los alimentos. A esto se le conoce como disfagia, pero más allá de saber qué es disfagia, es necesario conocer sus causas y cómo manejarla.
En primera instancia, generalmente la disfagia es ocasionada por el debilitamiento de los músculos o nervios de la garganta o el esófago. Estos músculos se pueden debilitar por diferentes causas, así como por distintas condiciones de salud. Dependiendo de cuáles músculos sean los débiles, se divide en disfagia esofágica y disfagia orofaríngea.
La disfagia esofágica se refiere a la sensación de que los alimentos quedan atrapados en la base de la garganta o el pecho después de empezar a comer. Esto puede deberse a espasmos esofágicos, estrechamiento del esófago, tumores esofágicos, cuerpos extraños atorados y radioterapia, entre muchas otras causas.

Por su parte, la disfagia orofaríngea debilita los músculos de la garganta, lo que dificulta el paso de la comida desde la boca. Por lo general, las personas con este tipo de disfagia pueden tener arcadas o toser al intentar tragar, o también la sensación de que los líquidos pueden subir por la nariz. Este tipo de disfagia puede deberse a trastornos o daños neurológicos, como un accidente cerebrovascular y la enfermedad de Parkinson.
Es de resaltar que la edad es uno de los factores de riesgo, especialmente si se es mayor de 65 años y, más aún, si se está institucionalizado, es decir, si se es residente de un hogar geriátrico.
¿Cuáles son los signos de disfagia?
Entre los signos y síntomas más comunes se encuentran la deglución lenta, el babeo al hablar, la disfonía o el carraspeo, la deshidratación o desnutrición, la sensación de presión torácica durante la deglución y, desde luego, el rechazo a comer o beber.
Cabe mencionar que la disfagia no tiene cura, a menos que se trate de una obstrucción física o de un problema temporal. Sin embargo, si es causada por una enfermedad crónica o degenerativa, la única opción es darle manejo para controlar la seguridad al comer y no afectar la calidad de vida.
El manejo de la disfagia consiste, básicamente, en modificar y adaptar las texturas de los alimentos y manejar volúmenes adecuados de ingesta para mantener un apropiado estado nutricional.
En ese sentido, estas son claves prácticas para el manejo de la disfagia:
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Triture los alimentos hasta tener texturas uniformes tipo puré. Evite los grumos, así como las espinas y los filamentos.
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Evite platos que contengan doble textura, como las sopas.
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Seleccione alimentos blandos, frescos y jugosos para triturar y asegurar la máxima nutrición.
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Varíe el color de las verduras y frutas con las que se hacen los purés para evitar la monotonía.
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La hidratación no es opcional. Procure que consuma de 1 a 1,5 litros.
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La higiene postural también es importante, especialmente durante el tiempo de comida, ya que una altura inferior o superior durante cada bocado puede ocasionar problemas al tragar.
Gerifood, un aliado en la nutrición de personas mayores
Gerifood es un alimento tipo papilla para personas mayores, capaz de aportar proteína animal y vegetal, así como vitaminas y minerales. Sin azúcar ni sodio y con la textura ideal para personas con disfagia.
Es de resaltar que esto no es un suplemento, sino un alimento, ideal para las personas mayores que no alcanzan sus requerimientos nutricionales, y rinde hasta para 15 porciones. Con sabor a durazno, cada porción aporta 13 g de proteína (concentrado de suero lácteo y aislado de soya) y micronutrientes como calcio, vitamina D, vitamina B12, hierro y zinc.
Además, es fácil de preparar. No necesita espesante, solo requiere agua y ningún ingrediente adicional.

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Fuentes:
Pruebas de disfagia | MedlinePlus, 2024
Disfagia: causas, tipos y tratamientos | IOM, 2021
¿Qué es la disfagia? ¿Como se maneja? | Quirónsalud, 2020
