De acuerdo con uno de los más recientes informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la soledad ha emergido como una nueva epidemia, especialmente tras la pandemia de COVID-19, cuyos efectos comienzan a reflejarse en todo el mundo, particularmente en las personas mayores. Pero antes de profundizar en sus consecuencias, es necesario definir, ¿qué es la soledad?
La Real Academia Española define la soledad como la carencia, ya sea voluntaria o involuntaria, de compañía, así como la sensación de pesar o melancolía que se experimenta por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o algo. Sin embargo, la Sociedad de Psicólogos de Madrid ofrece una definición más profunda, considerando la soledad como un sentimiento desagradable originado por una escasa red de apoyo social o por relaciones superficiales o “líquidas” que no brindan una verdadera sensación de compañía.
Este enfoque enfatiza que la soledad no es solo la falta de presencia física, sino la falta de conexión emocional y apoyo genuino, lo cual la convierte en una experiencia mucho más compleja y dolorosa.
Soledad: datos y cifras claves
La OMS destaca cifras preocupantes que revelan un incremento en el aislamiento social, pasando de un promedio de 142 horas al mes en 2003 a 166 horas en 2020, lo que representa un aumento de 24 horas.
Contrario a lo que podría pensarse, este problema no se limita a los países desarrollados. Según un estudio de Ipsos (2020), realizado con una muestra de 15,000 personas en cinco países de Latinoamérica, se descubrió que en Brasil un 36% de los encuestados se sentían solos de cara al 2021, mientras que en Perú la cifra fue del 32%, en Chile del 30%, y en México y Argentina del 25%.
Además, según la misma fuente, los más afectados por esta tendencia son los jóvenes, cuyo tiempo con amigos se redujo en un 70% durante las últimas dos décadas.
Sin embargo, las personas mayores de 60 años enfrentan una situación aún más alarmante, con proyecciones que sugieren que las cifras de soledad en este grupo aumentarán considerablemente en el futuro cercano.
Soledad en adultos mayores
En Colombia, el 40% de las personas mayores experimentan sentimientos de soledad, a menudo debido a situaciones de abandono, duelo o cambios en su rol. Este aumento de la soledad en este grupo se asocia con factores como la pérdida de seres queridos, el abandono y la adaptación a nuevos roles.
Se ha encontrado que variables sociodemográficas como la edad, estado civil, estrato socioeconómico y nivel educativo influyen en la aparición de la soledad, así como la calidad de las redes sociales, la depresión y la falta de afiliación religiosa. En particular, la edad está directamente relacionada con el sentimiento de soledad, ya que las personas de 85 a 103 años a menudo se sienten solas por la muerte de su pareja, familiares o amigos.
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Estudios sugieren que la soledad tiene un impacto negativo en la salud de las personas mayores, especialmente en el manejo de enfermedades crónicas no transmisibles. La relación entre la soledad, el mal control de enfermedades, la mala autopercepción de salud y la depresión resalta la importancia del estado funcional, ya que su deterioro refleja un empeoramiento en la salud general. (Revista Universidad Javeriana, 2020)
En conclusión, la soledad se ha convertido en un fenómeno global alarmante, especialmente entre las personas mayores, exacerbado por la pandemia de COVID-19. Este sentimiento no solo se refiere a la falta de compañía, sino a una desconexión emocional profunda, que impacta negativamente en la salud física y mental. Es fundamental reconocer que la soledad afecta a diferentes grupos de edad y que sus consecuencias en la salud son significativas, lo que subraya la necesidad de una atención integral para prevenir y mitigar sus efectos.